Duro y suave. Significado en artes marciales

Duro y suave - Significado en artes marciales

Referencia reggaetonera mediante, ya dejaba entrever en el anterior post hablando sobre el karate (en la serie ¿Cuál es la mejor arte marcial?) que parece que es más cómodo decir que algunos estilos son más duros o más suaves.
Sin embargo, ¿qué queremos decir exactamente cuando hablamos de que un estilo de artes marciales es duro o es suave, o principalmente alguna de las dos? ¿no deberían ser duros todos los estilos?

DEFINICIÓN

Creo que hacer una definición clara y concisa de lo que quiere decir duro o suave en al contexto de las artes marciales es algo complicado (al menos para mí), pero respondiendo a la segunda pregunta de la introducción: no, no todos los estilos son duros. En realidad, es relativamente difícil que un estilo sea totalmente duro o totalmente suave.

Desde que empecé a practicar artes marciales por primera vez, siempre he tenido que escuchar comentarios por parte de no practicantes diciéndome que si no tengo miedo de hacerme daño, que si las artes marciales son algo muy brutal y que tal vez debería hacer otros deportes… Este tipo de comentarios me hace pensar que quizá sea una creencia relativamente extendida el que todas las artes marciales son duras o, como mucha gente me decía, brutas de algún modo. Yo misma, hasta la primera vez que tomé contacto con el tai chi chuan (y esto fue muuuchos años después de mi primer contacto con las artes marciales) no tenía ni idea de qué podían querer decir estas palabras.

Así, como tal vez te estés imaginando ya a estas alturas, utilizamos muchas veces las palabras duro y suave para clasificar estilos de acuerdo a qué tipo de respuesta corporal priorizan para su efectividad.

En general, en los estilos duros se prioriza la ejecución de técnicas que implican fuerza de manera más directa. Imagínate que no tienes ni idea de artes marciales y alguien viene a pegarte una bofetada… ¿qué harías? Si tienes suficientes reflejos (pero no demasiados), probablemente intentarías apartar la mano que te está intentando golpear, puede que dando tú también un manotazo o algo similar. Estarías, probablemente, actuando con cierta dureza, tratando de contrarrestar la ofensa aplicando una fuerza similar (o incluso mayor).

En los estilos suaves, por el contrario, se prioriza más la «no resistencia». Es un concepto similar (¿tal vez sinónimo total?) al de artes marciales internas. Aquí se supone que, en vez de «resistirte», tu cuerpo trata de acompañar al movimiento (¿te suena la famosa frase «sé como el agua» de Bruce Lee? el sentido iría por ahí) de forma fluida, para poder defenderte tratando de aplicar «el mínimo esfuerzo».
Personalmente, creo que esto es un poco complicado de entender en Occidente, o al menos lo fue para mí al principio. Recuerdo que mi profesora de tai chi no paraba de repetirnos que «estuviéramos blandos» o «relajados»… pero eso obviamente (¿obviamente?) no quería decir que fuéramos un flan absoluto, sino más bien que no nos dedicáramos a tensar músculos que no fuéramos a usar y que tratáramos de sentir al compañero (o al contrincante) para, de algún modo, acompañarle en su movimiento. En este caso, más que reaccionar cuando la ofensa está sucediendo, deberíamos ser capaces de anticipar detectando de algún modo la pérdida de equilibrio (en el sentido clásicamente físico) con el otro.

EJEMPLOS

Como anticipaba antes y como veíamos en el post sobre el karate, en realidad es muy difícil decir que un estilo es puramente duro o puramente suave. Lo normal es que, aunque pueda predominar una de las dos características, se combinen ambas.

No obstante, para seguir reforzando esta idea, trataré de poner algunos ejemplos en los que predomine una de las dos características.

ESTILOS DUROS

Muchos estilos de karate, como el shotokan, son considerados típicamente duros. El shotokan se caracteriza por presentar sobre todo golpes rectilíneos penetrantes y bloqueos y defensas angulares. Es un con técnicas bastante «cortantes», como puedes ver en este vídeo:

El taekwondo también se considera típicamente duro, ya que se caracteriza por presentar sobre todo técnicas de pierna y patadas buscando una gran efectividad, como podemos ver aquí:

ESTILOS BLANDOS

Muchos estilos de artes marciales chinas o kung fu podrían entrar dentro de esta clasificación.

Un ejemplo sería el ya mencionado tai chi chuan. Aunque mucha gente en Occidente asocie este arte con ver a gente en pijama haciendo una especie de gimnasia a cámara lenta, también es (o puede ser) un arte marcial. Se caracteriza por seguir un principio de «suavidad»: el practicante tiene que estar lo más relajado posible, acompañando sus movimientos de una respiración adecuada, para poder proyectar su energía en los momentos adecuados. Normalmente verás que se practica de manera muy lenta, y no es porque sea un arte marcial centrado en defenderse frente a octogenarios, sino porque se necesita ser capaz de ejecutar las técnicas de forma muy correcta para poder aplicarlas eficientemente (próximamente, un post sobre la memoria muscular).

No solo los estilos chinos son típicamente suaves. Un ejemplo proveniente de Japón sería el aikido, cuyo nombre quiere decir algo así como «el camino de la energía (ki) y la armonía» y cuyos practicantes deberían ser, según la filosofía del arte, promotores de la paz. Viniendo del karate, en el (breve) tiempo que practiqué aikido, me llamó mucho la atención (positivamente) que no nos centrábamos en golpear o bloquear (estilos más duros), sino sobre todo en cómo aprovechar la fuerza ejercida por el otro para provocar desequilibrios y neutralizar la técnica de forma bastante pacífica. Predominan mucho los desplazamientos (o sabaki) y en general se procura practicar con una postura natural (en contraposición, por ejemplo, al shotokan en donde las posturas (me) recuerdan a un jinete).

CONCLUSIÓN

Espero haber sido capaz de aclarar un poco estos extraños conceptos, pero, sobre todo, espero haber conseguido que termines de leer esto con la idea de que normalmente un estilo no es todo «blanco o negro».

Aunque en algunos estilos predomine más un enfoque más suave o más duro, lo normal es que estos se entremezclen de algún modo. Por otro lado, creo que esto tiene sentido, porque normalmente no reaccionamos siempre al mismo tipo de estímulos y, en mi opinión, creo que lo más importante es saber adaptarse adecuadamente a cada situación.

Viniendo de un estilo predominantemente duro como es el shotokan, inicialmente me costó adaptarme cuando empecé con tai chi chuan y con aikido. Sin embargo, considero que merece mucho la pena el esfuerzo y a día de hoy estoy muy contenta de poder aprender shotokan y wing tsun. En mi caso, creo que tener estos dos aprendizajes me hace ser más receptiva y estar más abierta a entender aspectos más transversales del entrenamiento en artes marciales.

Y tú, ¿qué estilo practicas? ¿has pasado de un estilo a otro y te ha costado adaptarte? Cuéntamelo en los comentarios.

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REFERENCIAS

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